Y aún asi me levanto pensando en ti.
Hay tantos lugares a los que temo en secreto,
Que aprendí antes de temblar, recordar éste sentimiento.
Eres esa luz que brilla desde dentro de mi ser,
Eres esa droga que me acaba, permitiéndome vivir.
Música lenta penetra en mis oídos,
Tal y como he nombrado al calor de cada una de tus palabras,
Aún si son insonoras, tus labios bendicen con cada movimiento.
Un rocío que quema mi vista,
Aturde mis párpados hasta desfallecer.
No logro encontrar las palabras de lo que me haces sentir,
Pero el viento sopla y toca mi piel sin importarme,
Eso es lo que eres tú.
Eres una cascada de nubes doradas y suaves, que me hacen dormir.
Eres el beso de la vida en plenitud, y como tal te respiro.
Me arrojo al vacío de tu pecho, de tu pelo, de tu piel,
Esperando caer rendido, sonriéndote complice, o a tu merced.
Duermo bajo el rocío de tu ternura
Bailo junto a tus sueños de mujer,
Y te tomo de la mano, para elevarte junto a mi.
A donde quieras, a donde tú quieras.
Entonces te alejas lentamente, y me dejas un sabor dulce y melancólico,
Y mi fuego me incendia, tranquilo, ansioso y al asecho.
Menguante me cobijo en la luna de tus ojos, hasta mañana
Para seguir anhelando lo que eres, para mi.
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