Escúchame lentamente,
Sin saber si es canción o plegaria
Lléname esta carne con un poco de sabor a arrepentimiento.
Clava el puñal todos los días de mi muerte,
Cayendo en la tentación del deseo,
Púdreme
Condéname a sufrir una vez más.
Dame hoy un golpe en mi memoria,
Háblame llorando lágrimas de sangre
Dime si ésta es mi despedida
O tan solo una excusa para morir.
Santificado sea mi dulce perdón,
Siempre que me ahogue en mi perdición,
El reloj me avisa que nada más hay por hacer,
Mientras viene a mí el reino de los condenados.
Mi mente perdida no me permitirá avanzar,
Porque ya no tengo derecho a luchar,
Hasta aquí llega mi momento crucial,
Librándome del mal, cayendo en los acogedores brazos del final.
Escuchadme, es el final
Preguntaros, ¿Qué habrá después?
No os mortifiquéis cuando él toque la puerta
Y rezad por última vez
Rezad una oración a la muerte
Y dormiros para siempre, amén.
Copyright ©. Todos los derechos reservados
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